David Flores – SI Inmobiliaria
26 de marzo de 2026
El caso de desarrolladoras que paralizan obras dejando inversores sin certezas no es nuevo en Argentina. Pasa más seguido de lo que debería. Y en la mayoría de los casos, las señales de alerta estaban ahí desde el principio.
1. Estrategia comercial poco clara
¿Quién vende el proyecto? ¿Tiene inmobiliarias reconocidas? ¿O lo venden ellos mismos de forma informal? Un desarrollador que trabaja con inmobiliarias de trayectoria muestra un compromiso de transparencia que el que vende "por contacto" no tiene.
2. Sin historial claro de proyectos terminados
La experiencia importa. ¿Cuántas obras tienen abiertas? ¿Cómo va el avance? ¿Entregaron en plazo los anteriores? Un desarrollador con muchas obras abiertas y poco capital puede estar financiando una con la liquidez de otra.
3. Documentación incompleta o apresurada
Toda instancia de avance tiene que quedar documentada: reserva, boleto de compraventa, sellado y certificado. Si te apuran para firmar sin tiempo de revisar el contrato, es una señal de alarma.
4. Sin presencia ni perfil público
Las desarrolladoras serias tienen líderes visibles: con nombre, apellido, perfiles en redes sociales y participación en el mercado. La presencia digital constante no es marketing — es accountability.
5. Sin vínculos con cámaras o asociaciones del sector
Los desarrolladores que participan en cámaras sectoriales están expuestos a mecanismos de control colectivo. Los que operan completamente al margen del sector formal, no.
En SI Inmobiliaria solo comercializamos los proyectos que nosotros mismos evaluamos. Si tenés dudas sobre un proyecto puntual, consultanos — aunque no sea nuestro.
La mejor decisión comienza con la mejor asesoría.
Más de 40 años acompañando familias en Roldán y Funes. Hablemos sobre tu proyecto.